Tomar una pastilla química antes de cada encuentro se ha vuelto una trampa. No solo daña la salud del corazón y genera dependencia, sino que no resuelve nada: al día siguiente todo vuelve a fallar.
Mis pacientes que realmente quieren recuperar el control, tener erecciones de hierro a cualquier hora y volver locas a sus mujeres en la cama abandonaron la química.